Fútbol & Soccer

“Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol” (A.Camus)

Zenith, o el fútbol con mayúsculas

Publicado por alex32v en Mayo 15, 2008

 

Pocos se imaginaban cuando dio comienzo el torneo de la copa de la Uefa, que el Zenith de San Petersburgo se proclamaría campeón, y menos desplegando un fútbol de tal magnitud, que hasta el propio Brasil de Pelé, Zico, Tostao y compañía, firmarían sin dudarlo. Pero lo cierto es que este equipo ruso, construido de la nada y a base de talonario al más puro estilo Roman Abramovich, ha sido el justo vencedor del campeonato. Advocaat se hizo con las riendas del equipo y, poco a poco, contando con jugadores de calidad, sorprendente calidad diría yo, ha montado un conjunto digno de entrar en la historia de las competiciones europeas. Le veremos en la próxima edición de la Liga de Campeones, seguro que no defraudará.

Sin poder contar con su delantero titular, Pogrebnyak, el técnico holandés del Zenith apostó por el turco Faith Tekke en el centro del ataque, el cual para mi gusto, es de los peores de la plantilla (sólo sabe proteger el balón de espaldas a la portería para aguantar, y abrir a banda a sus compañeros). Aún así, con el típico esquema de los rusos, 4-3-3, y con el genio Arshavin por la derecha, pocas posibilidades hay de que el Zenith se quede sin anotar un solo gol en un partido. Hay que decir que este último, Arshavin, tiene una movilidad terrible, cambiando de banda constantemente y tirando centros desde la misma, utilizando con gran frecuencia su endiablada velocidad y su toque de balón magistral, llevando siempre el esférico pegado a la bota, aunque en la primera parte decidió de manera equivocada, situarse en el centro junto a Tekke, y ahí los defensores del Rangers se sintieron muy cómodos. Poco les iba a durar esa comodidad.

El choque comenzó como se preveía: un Rangers agazapado en su campo, con un sistema defensivo muy férreo, y un solo punta en ataque, Darcheville. El francés parece más un boxeador que un jugador de fútbol. Así con el 4-5-1, y esperando al rival en su área, le dejó la iniciativa al Zenith, que contó con un escaso apoyo en la grada, comparado con la gran afluencia de escoceses que se dieron cita en el City of Manchester. Poco a poco, y después de unas tímidas pero peligrosas oportunidades del conjunto ruso, el encuentro se iba asentando, y se podían diferenciar dos claros estilos de juego: el fútbol del Rangers, o más bien el antifútbol, se distancia mucho de lo que tiene que ser el juego de un equipo campeón, o al menos aspirante al título de la Uefa. Sus únicas oportunidades llegarían a base de fortuna. Eso y que el Zentih dejaba ciertos huecos en defensa, producidos por su valentía en ataque, ya que no existe, o al menos yo no lo conozco, el sistema perfecto. Aunque cabe destacar la buena labor de los centrales rusos, tanto Shirokov como Krizanak estuvieron más que correctos: con suficiencia, jerarquía, posición, y nunca perdieron la concentración, ayudando constantemente en la banda cortando las pocas subidas de Whittaker, y neutralizando de forma majestuosa al técnicamente pobre Darcheville.

Por su parte, el Zenith, demostraba a todo aficionado al fútbol, que es posible jugar bien y ganar, que los conjuntos resultadistas y los técnicos rancios y amarrateguis o son unos cobardes, o no tienen futbolistas con los que jugar de verdad al fútbol. Así, manteniendo un escandaloso porcentaje de posesión del balón durante todo el partido (se igualaría más o menos en la segunda mitad), se fueron al ataque, hacia la portería defendida por Alexander siempre que tenían oportunidad, a menos claro está, que los aguerridos jugadores escoceses se lo impidieran. Y eso fue lo que ocurrió durante casi todo el partido. Por algo Carlos Cuéllar ha sido nombrado recientemente mejor jugador de la liga escocesa, aún siendo central.

Quien lea esto, o quien simplemente no haya visto jugar nunca al Zenith, pensará que es un equipo anárquico y que únicamente se dedica a atacar la portería rival sin atenerse a las consecuencias. El que piense eso, esta más que equivocado. A base de la más dura disciplina rusa de antaño, los de Advocaat tenían muy claro en cada momento cómo jugarle al Rangers. Usando la mayoría del tiempo una defensa de 3 hombres, ya que Sirl estuvo más tiempo arriba destacando como extremo zurdo que como lateral, el portero Malafev no tuvo que realizar ninguna parada de mérito, y es que contando con jugadores en el medio del campo como el ucraniano Tymoschuk, amo y señor del terreno de juego, o Denisov, jugador capaz de llegar a portería contraria con soltura aunque se haya dado una carrera de 50 metros para robar un balón, y usando como arma de doble filo una presión brutal desde casi la línea de gol rival, este equipo hace honor al lema “la mejor defensa, es un buen ataque”. Que tomen nota los demás equipos, ya está bien autobuses y cerrojazos hombre!

Está claro que no sólo saben jugar bien al fútbol, tocando bien el balón, con movilidad, profundidad y mucho estilo, sino que también son una plantilla solidaria, que sabe lo que tiene que hacer en cada momento y que se apoyan mutuamente hasta la extenuación. A eso se le llama jugar en equipo, y no como otros que yo me sé…

Pasada la hora de juego, hasta el más escéptico de todos los aficionados escoceses del Rangers, seguro que se pensó que su equipo era capaz de alzarse con el título, aunque ya dijera Smith en la previa que el favorito era el Zentih. Qué poco se equivocaba el técnico de los protestantes. Sin desesperarse, y con algún sobresalto inesperado, pero bien solventado, el equipo ruso se mantuvo fiel a su estilo, hasta que por fin en el minuto 77, Arshavin en un jugada magistral y con un pase que firmaría el propio Riquelme, le ponía un balón genial a Denisov, que siempre llegaba entre líneas a la frontal, para que batiera a Alexander, enmudeciendo así la grada del City of Manchester. En ese momento se pudo comprobar cómo las caras de los aficionados escoceses se convertían en poco menos que un poema, y es que este equipo, el escocés, estaba hecho para no encajar goles, y para marcar alguno si la Diosa Fortuna así lo creía necesario, y si no, pues a los penaltis. Alguien les tiene que explicar que la liga de Escocia se puede ganar así, año sí, año también, a menos que el Celtic te lo impida, pero en competición europea no, es otro nivel, un nivel no apto para cobardes y resultadistas, y sí para valientes que salen a demostrar su valía y sus ganas de jugar al fútbol, con mayúsculas.

El técnico del Rangers no tuvo más remedio que mover el banquillo y poner una delantera con tres hombres, si no quería ver como su equipo perdía irremediablemente la final. De poco le sirvió, ya que un Zenith sin complejos siguió dominando a su adversario hasta el pitido final, no sin antes dejar bien claro quien era el campeón indiscutible, marcando el segundo y definitivo gol en el 93, en una jugada preciosa con pase de la muerte incluido. Gol de Ziryanov y Copa a la vitrina, por si a alguien le quedaban dudas aún.

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