La mística xeneize
Publicado por alex32v en Mayo 8, 2008

Para empezar, comenzaré hablando sobre el partido que se disputó hoy 8 de Mayo, entre Cruzeiro y Boca Juniors, en el estadio del Mineirao, correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la copa Santander Libertadores, en el que el club Bonaerense venció 1-2 con goles de Rodrigo Palacio y Martín Palermo por parte de Boca, y de Wagner por parte de Cruzeiro, repitiendo de esta forma el resultado de la ida, con lo que el cuadro xeneize pasa a la siguiente ronda (cuartos de final) por el resultado global de 4-2.
Después de una intensa semana vivida dentro del equipo de Carlos Ischia, sancionado por la Federación de fútbol argentina sin poder usar La Bombonera para partidos internacionales, hasta que encuentren la manera de vallar la zona de los palcos, ya que en el anterior encuentro ante el Cruzeiro, se lanzó un hielo que impactó en uno de los linieres, Boca ha conseguido dar un paso más en su carrera por revalidar el título de campeón de la copa Libertadores. Además aumenta la leyenda de “bestia negra” cada vez que los xeneizes pisan suelo brasileño, puesto que desde el año 2000 ha conseguido pasar todas las eliminatorias en competición internacional cuando le ha tocado enfrentarse a un club carioca.
El encuentro, en un estadio del Mineirao completamente abarrotado, empezaba tal y como concluyó la ida, pero al revés. Me explico: en el primer encuentro, Boca fue nétamente superior a su rival. Tan cierto es lo que digo, que el resultado de 2-1 en La Bombonera se quedó excesivamente corto para lo que tendría que haber sido. De esta forma, el Cruzeiro salió al campo con la intención de llevarse la eliminatoria desde el primer minuto de juego, con un Ramires espectacular, controlando el centro del campo a su antojo, llegando a portería constantemente, y desgastándose hasta la extenuación (tiene tan solo 20 añitos).
El Boca iba a lo suyo, con una defensa en horas bajas (solo Morel Rodríguez es habitual en las convocatorias) y sin el “negro” Ibarra en el lateral derecho, se dedicaba únicamente a servir balones a Palacio y a Palermo, para que intentaran hacer lo que mejor saben: marcar. Y vaya si lo hicieron. En el minuto 37 Rodrigo Palacio recogía un balón en la frontal del área, acomodándosela a su pierna derecha y batiendo al meta del Cruzeiro con un gol espectacular que se colaba por la escuadra. Era el 0-1, y Boca no había hecho nada. Aún así el Cruzeiro no cambió su manera de ver el partido: siguió atacando pero sin desesperarse, y Boca, experto en aprovechar de manera casi hiriente los fallos del rival, esperaba su ocasión como leopardo agazapado que espera a su presa. De esta manera llegó el 0-2 en el 43′, obra de Martín Palermo en un centro del jovencísmo lateral izquierdo Monzón. Así lograba sumar otro gol más de cabeza a su cuenta particular, y ya no sé cuantos van…
Acabó la primera parte con un Cruzeiro totalmente desconcertado, pensando en qué harían mal si, aún cuando jugaban bien contra Boca, seguían perdiendo. Que no busquen ninguna explicación lógica. El misticismo copero del que hablan los xeneizes es cada vez más evidente. Más aún cuando se enfrentan a equipos brasileños. Que siga el misticismo, que siga.
La segunda parte comenzaba con un Cruzeiro recompuesto y un Boca a verlas venir. Así llegó el 1-2 cuando en una mala salida del meta Caranta en un córner, Wagner se sacaba un remate acrobático que tanto les gusta a los brasileños y acortaba distancias en el Mineirao. Era el minuto 53, pero aún así, el cuadro brasileño necesitaba 3 goles más para clasificarse para la siguiente ronda.
El partido no dió mucho más de sí, solo unas pocas oportunidades insustanciales del Cruzeiro, con subidas peligrosas por banda derecha del lateral Apodí, y las réplicas por banda izquierda del xeneize Monzón. Cruzeiro no se mereció perder, pero Boca es Boca, y aunque los “torcedores” brasileños intenten quitarles el sueño tirando petardos cerca de su hotel para desconcentrarles antes del partido, es el actual campeón, y muy difícil hay que ponérselo a este equipo para sacarle de la copa. De momento jugarán la siguiente ronda contra el Atlas mexicano, entrenado por el mítico boquense Brindisi.